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Un ejemplo de eficiencia energética: la evolución de la bombilla

18 de Mayo de 2017
  
A lo largo de los años hemos vivido y pasado, a veces incluso sin ser conscientes, por muchos ejemplos de eficiencia energética. Hoy os traemos uno de esos ejemplos: la evolución de una bombilla
eficiencia bombilla
A día de hoy cuando una bombilla se rompe o se funde y debemos reemplazarla, tenemos muy claro que el consumo de electricidad que esta realice es una de las principales características que vamos a tener en cuenta además, por supuesto, de la intensidad de luz que proporcione.
 
Pero vamos a ver cómo se empezó a gestar el que es, probablemente, uno de los inventos más importantes de la humanidad:
 
  • El candil: apareció probablemente hace 50.000 años usando como combustible aceite o grasa de origen animal, más tarde se crearon unos recipientes de piedra que desempeñaban la misma función.
 
  • Lámparas de aceite: las primeras encontradas datan del siglo X A.C. Este tipo de iluminación poseía una mecha redonda que estaba continuamente bañada en aceite y que al entrar en contacto con el fuego generaba una llama alrededor de la mecha. La mecha evolucionó hasta tener una forma aplanada que proporcionaba una llama mayor.
 
  • Lámparas de querosén o de parafina: son un tipo de iluminación a base de combustible líquido que se utilizaba cuando no se disponía de energía eléctrica.
 
  • Iluminación de gas: es una tecnología que se utilizaba para generar luz a partir de la quema de un combustible gaseoso. Era bastante económico y lo utilizaban en las ciudades como alumbrado en las farolas.
 
Evolución de la bombilla

Bombillas incandescentes. En 1840 fue la primera vez que se acuñó este término y vino de la mano del investigador británico Humpry Davy. Su experimento consistía en pasar corriente eléctrica por un hilo de platino unido a dos hilos de cobre dentro de un recipiente. El problema más acuciante era la duración de la luz ya que los filamentos terminaban fundiéndose debido a las altas temperaturas que alcanzaban. Otro investigador británico, Joseph Wilson Swan, siguió trabajando hasta que en 1878 patentó una bombilla incandescente con una duración mayor.

Mientras, Thomas Alva Edison seguía trabajando para mejorar la patente de Swan. Al final, consiguió aumentar hasta las 40 horas la vida útil de la bombilla frente a las 13 de Swan.

En 1880 Edison presentó su invento en público, nada menos que en Manhattan que pasó a convertirse en la primera avenida que disfrutó de alumbrado público. Edison se “autoproclamó” inventor de la bombilla eléctrica.

​Bombillas LED: Durante muchos años fue evolucionando el tipo de soporte para estas bombillas pero no la bombilla en sí. No fue hasta 1962 cuando el científico Nick Holonyak, introdujo un sistema revolucionario en la tecnología de la iluminación: las bombillas LED (Diodo Emisor de Luz). Se trata de un componente electrónico de dos terminales que permite la circulación de la corriente eléctrica a través de él sin intermediación de un gas. Las bombillas Led iniciales, emitían una luz roja de baja intensidad.
 
La luz LED es un desarrollo revolucionario que ha permitido generar luz a un menor coste y que dura mucho más que el sistema de iluminación de bombillas incandescentes.
 
En Viesgo te animamos a que ahorres y por eso nuestro consejo es que utilices bombillas LED o de bajo consumo, ya que aunque la inversión inicial será mayor, a la larga notarás un notable ahorro en tu factura de la luz.
 
Os esperamos la semana que viene con más consejos en nuestro Laboratorio del Ahorro.
 
No lo olvides y ¡apúntate al ahorro!
  

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