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Válvula termostática o cómo ahorrar en la calefacción

1 de Diciembre de 2017
  
Ya hemos empezado a encender la calefacción en casa, y como en nuestro Laboratorio el objetivo número 1 es el ahorro, hoy queremos explicaros qué es la válvula termostática y por qué nos ayuda a ahorrar en calefacción. 
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La válvula del radiador es un dispositivo que se instala en el radiador para regular el caudal de agua que circula en su interior. De esta manera, dependiendo del caudal de agua que circule, el radiador calentará más o menos.
A mayor caudal, más agua pasa, y por tanto, mayor consumo de energía. Por eso, si buscamos conseguir un ahorro en nuestras facturas, un control sobre la instalación de la calefacción y un confort en el hogar, las válvulas termostáticas son una buena posibilidad por la que podemos optar.
 

¿Qué es una válvula termostática?


Hace unos años, las válvulas de los radiadores eran únicamente manuales, de forma que éramos nosotros los que abríamos o cerrábamos la llave del paso de agua.

Sin embargo, gracias a las válvulas termostáticas, podemos regular la temperatura de las habitaciones de manera automática. Además, mantiene la temperatura deseada, sin que exista posibilidad de que ésta se dispare, lo que se traduce también en ahorro.
Este tipo de válvulas se compone de dos partes:
 
  • Por un lado tenemos la propia válvula, colocada en la entrada de agua del radiador. Su función es unirlas tuberías con dicho radiador.
  • Mientras que por otro, está el cabezal termostático. Este cabezal es un mando giratorio con una numeración correspondiente a los grados de temperatura. Según la temperatura que seleccionemos, el cabezal ajusta el caudal de agua para alcanzar el confort deseado.
 

Ventajas de la válvula termostática

 
  • Nos permite conseguir un ahorro en la calefacción de hasta el 15%.
  • Al regular por sí sola el caudal de agua que circula por el radiador, la válvula termostática nos da la posibilidad de mantener la temperatura deseada, sin que tengamos que estar pendientes de que no baje o suba demasiado.
  • Nos permite un mejor control y reparto del calor en nuestra vivienda.
  • Mejora el confort de la vivienda al mantener temperaturas prefijadas.
  • Mejora el equilibrio hidráulico de la instalación.
  • No sobrepasa la temperatura deseada, de forma que no derrochamos energía.

En vez de un cabezal termostático también podemos utilizar uno electrónico, el cual permite programar detalladamente el horario y la temperatura de la habitación a través de un teclado que se encuentra en el propio cabezal.

Nos vemos la semana que viene en el Laboratorio del Ahorro y, ¡apúntate al ahorro!
  

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