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Laboratorio del Ahorro

¿Vitrocerámica, gas o inducción?

25 de Abril de 2017
  
Seguro que en más de una ocasión la elección del sistema de placas para tu cocina te ha traído verdaderos quebraderos de cabeza. ¿Qué es lo mejor para mí? ¿Vitrocerámica? ¿Cocina de gas tradicional? ¿Inducción?
 
Como no todos apostaremos por la misma respuesta, hoy en el Laboratorio del Ahorro queremos ofreceros los pros y contras de cada una de ellas para que conozcas, de verdad, cuál de ellas es la mejor opción en lo que a consumo de energía se refiere. ¡Empezamos!

Placa de inducción

Una placa de inducción es un tipo de cocina vitrocerámica que calienta directamente el recipiente a través de un campo electromagnético. Este tipo de placa, por sí mismo, no genera calor ya que lo que se calienta es el recipiente lo que reduce notablemente el riesgo de accidentes. Si eres “muy cocinitas” esta placa es la tuya pues su amortización está asegurada.
 
Sus ventajas:
 
  • Rapidez a la hora de calentar los alimentos, por tanto el consumo de energía será menor.
 
  • Es más segura ya que solo reacciona con el metal, el cristal de la placa permanece frío.
 
  • Se limpia de forma rápida y sencilla.
 
  • La tecnología es muy novedosa.
 
  • Algunas de ellas pueden incluso permiten programa el tiempo de cocción. 


Sus inconvenientes:
 
  • Su precio, son las más caras.
 
  • No se puede utilizar con cualquier menaje. Solo funcionan con materiales como hierro o acero.  


Placa vitrocerámica

Una placa vitrocerámica es un sistema de cocción que requiere de un vidrio entre la fuente de calor y el recipiente que se quiere calentar: de esta forma el calor se regula de forma automática controlando por sí mismas las temperaturas con un termostato que depende de la corriente. Su sistema de cocción es eficaz y preciso. Son las más frecuentes hoy en día.
 
Sus ventajas:
 
  • Son más económicas que las cocinas de inducción.
 
  • Se puede utilizar cualquier tipo de recipientes.
 
  • Se limpia de forma fácil y sencilla.
 
  • Conservan el calor residual, es decir, que podemos terminar de cocinar con el fuego apagado. 


Sus inconvenientes:
 
  • Tarda en calentarse, por lo que el consumo de energía es más elevado.
 
  • Si no se cuida con productos adecuados se deteriora o raya.  


Fogones de Gas

La cocina de gas es la más tradicional. Como su nombre indica es un sistema que se sirve del gas para cocinar. Para encenderla es necesario contar con una cerilla o un encendedor de llama que haga reacción con el gas.
 
Sus ventajas:
 
  • Consumen poca energía.
 
  • Calienta más rápido que la vitrocerámica.
 
  • Se puede utilizar cualquier tipo de recipientes.
 
  • Se consideran las más respetuosas con el medio ambiente.


Sus inconvenientes:
 
  • Son difíciles de limpiar, ya que hay que desmontarla y limpiar las diferentes partes del fuego.
 
  • Son las más peligrosas.  


​De los tres tipos de cocina que hemos mencionado anteriormente, la cocina de gas es la más económica. No a la hora de adquirirla, pero sí al hablar de ahorro de energía.
 
En Viesgo te animamos a que analices los diferentes tipos y elijas la que más se ajuste a tu presupuesto o prestaciones.
 
Os esperamos la semana que viene con más consejos en nuestro Laboratorio del Ahorro.
No lo olvides y ¡apúntate al ahorro! 
  


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